El inmovilismo también se corta y se pega

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Hizo tanto sol “La noche de los libros” que ni el más acérrimo  solsticio de verano hubiese justificado semejante insolación. Solo la librería avileña y sus minúsculas imitaciones (tres mesitas exteriores) se congraciaron con la luna y la acompañaron hasta las 10 porque el resto de la jornada literaria concluyó al atardecer en el  bulevar, cuyas luces no permiten la lectura.

Todos, sin embargo, continuaron llamándola como se nombró en La Habana: “La noche de los libros”. Y aunque tal paradoja fue notablemente paradójica nadie, al menos de manera formal, objetó el sinsentido. Como tampoco nadie ha izado, de forma sostenida, la bandera de la inconformidad. A lo que más nos hemos acercado en  esta urbe avileña es a molestarnos por el ridículo y maldecir la cíclica manía de cortar y pegar, al más burdo estilo de internet. Sigue leyendo

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