Dicen los números…

 

 

Con una serie histórica de la ganadería en la provincia pueden hacerse muchísimas lecturas, pero llegarse a una misma conclusión: las muertes acrecientan el estrago del sector. Y la verdad de Perogrullo es tan evidente como la imagen de los rumiantes que, sedientos y hambrientos, fallecen y pasan a ocupar otro renglón en la tabla estadística de la agricultura avileña.

Según el cómputo, en los últimos cinco años han muerto unas 30 470 reses y en ese quinquenio solo se ha crecido en 19 304 cabezas; vago aumento que tiene su máxima expresión a gran escala, pues en el año 1976 la masa ganadera de Ciego de Ávila rondaba las 203 600  y hoy alcanza las 214 481.

A la pregunta de por qué en 38 años se ha crecido en unas 11 000 cabezas también se le ajustan varias respuestas, aunque vuelven a ser las muertes (ningún año del período aparece con menos de 4 000 decesos) la prueba irrefutable de las calamidades que durante décadas se han enraizado, como garrapatas, en los potreros. Sigue leyendo

Los aparecidos

descarga cuba

 

“…cómo se le habla al desaparecido/con la emoción apretando por dentro”.

 

Los desaparecidos de Cuba se extravían en las aguas que bordean la Isla, nunca tierra adentro. No se muere aquí sin un enterramiento o sin que las llamas nos reduzcan a cenizas. Solo los que parten, y desaparecen, quedan en el mar de las imprecisiones, en el algún lugar del estrecho, entre Cuba y Florida. Y en último caso son responsables de su hundimiento porque nadie los arroja al agua, aunque algunos salpiquen su migración de política, justificando el papel de “refugiado” con el que disimulan tanto riesgo por dólares de vuelto.

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