Los aparecidos

descarga cuba

 

“…cómo se le habla al desaparecido/con la emoción apretando por dentro”.

 

Los desaparecidos de Cuba se extravían en las aguas que bordean la Isla, nunca tierra adentro. No se muere aquí sin un enterramiento o sin que las llamas nos reduzcan a cenizas. Solo los que parten, y desaparecen, quedan en el mar de las imprecisiones, en el algún lugar del estrecho, entre Cuba y Florida. Y en último caso son responsables de su hundimiento porque nadie los arroja al agua, aunque algunos salpiquen su migración de política, justificando el papel de “refugiado” con el que disimulan tanto riesgo por dólares de vuelto.

Una vez, recuerdo, escuché una excepción: el Noticiero Estelar informó de un hombre con una enfermedad mental, había salido de su casa y aun no regresaba. No supe del desenlace, supongo, por el pálido seguimiento de los hechos que contamos y luego olvidamos, pero seguro se trató de un ser que extravió el rumbo y finalmente fue devuelto a sus sábanas.

Fue solo en aquella ocasión, nunca más he vuelto a oír de desaparecidos en Cuba. El tema reaparece siempre fuera de frontera, en las fosas comunes de México, de Guatemala, de Colombia, en los indios que se apilan como piedras bajo el suelo,  en los rostros que se llevan en el pecho o en las telas de las plazas…

Desde aquí solo imaginamos el dolor de los que a falta de un lugar donde llorar sus muertos  terminar llorándolos en todas partes, y aparecen en la Internet, en los periódicos, y la televisión les hace documentales…pero siempre son los otros, nunca los nuestros desaparecen. Podemos darnos el lujo de cambiar el canal, romper el periódico, cerrar la Internet y llorar en silencio, sin que tengamos que salir a buscarlos porque aquí no están.

Mi madre siempre supo que yo demoraba por la maldita mata de ciruela que quedaba a mitad de camino, entre la casa y la escuela. Y si no era temporada de ciruelas, entonces por el dulce de la abuela o el juego de pelota improvisado. Nunca me abrazó con susto o con miedo, después de mi ausencia.

Yo ni esa preocupación tengo. Supongo que algunos sábados en la noche me impacientaré a causa de alguna “chiquillada”, pequeñeces, al fin y al cabo, pues para entonces, también, viviremos en Cuba.

 

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2 comentarios en “Los aparecidos

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