La visita

 

Tocan a la puerta y me extraña porque no suelen hacerlo. Vivo en un apartamento alto, que es una de las tantas formas en que la tranquilidad se te cuela por la puerta hecha soledad. El hombre que toca está a punto de acabar con todo eso, a media mañana de un sábado, cuando una mujer casi nunca está dispuesta para cotilleos en la sala. Y menos con quien no espera.

Pero abro ante la insistencia.

− Buenas, disculpe que la moleste, es que usted es la periodista que necesito,  hace rato que la vengo leyendo y sé que se mete en las cosas gordas y vi su foto en el periódico y algunas personas sabían que vivía por Ortiz y ya estando en el reparto fue muy fácil encontrarla, es que…

Y creo que el espasmo de mi cara debió haberle evitado la compunción de la suya porque se calló. Dejó de “presentarme”, y despacio, comenzó por el principio, presentándose él. −  “Yo necesito hablar con usted, le traigo un tema para escribir”.

Entonces lo dejo pasar. Le hubiese aclarado que prefiero el periódico para hablar, que la niña veía los muñes, que lavaba, que los fines de semana… pero el hombre me ha sorprendido, y hasta intimidado. Podría ser él la punta de un iceberg y solo tendría que sumergirme en la historia, me digo, mientras lo acomodo y busco la agenda para sostener una conversación que, ahora sí, nos interesa a los dos.

−Usted dirá, le digo.

Y el hombre parece que suspira, pero en realidad aspira, como queriendo alistarse para decirlo todo sin puntos ni comas, sin detenerse en bocanadas de aire o sinalefas innecesarias.  Solo me deja presenciar el monólogo.

−Mire, yo soy un hombre con miedo y eso es triste y me da hasta dolor que tenga que sentirme así en este país. Yo tengo en mi casa una motorina, pero hace semanas que la tengo de búcaro, que no la saco, por miedo, por miedo a que me la quiten. Ya le decomisaron una a una doctora y la mía me costó 4 000 dólares, eso es mucho dinero, eso no salió de la nada, es de gasolina, es verdad, pero yo tengo licencia, ando con casco, y tengo los papeles de la gente que la compró en Panamá. Pero eso no importa porque las están decomisando, igual.

No te hablo de las otras, de las eléctricas esas en las que los vejigos andan como locos, te hablo de la mía, que es de cuatro tiempos. Las otras son de 49 CC, eso, pa que entiendas es el diámetro del pistón, son motores de cubicaje bajo, no llevan ni chapa. Esas sí las venden, a veces, en algunas tiendas.

¡Caballero!, con los problemas de transporte que hay en este país y que se pongan pa eso. Mira, yo entiendo, y me imagino cómo entran esas motorinas al país, y lo que la gente hace en la Aduana, pero es que no la pueden coger con nosotros… ¿Además, no sería más fácil legalizarlas, a quién perjudicaríamos, dónde está el daño,  tenemos que seguir apelotaos en guagua, cuando pasen…?

Mira, si quieres, te puedo decir dónde ponen las motos que decomisan pa que tú vayas y veas con tus ojos el cambalacheo que tienen con eso, antes de que las entreguen en un desarme en Villa Clara, hecha pedazos. Te puedo conseguir el nombre de la doctora a la que le quitaron la motorina; una doctoraaaaa, que la tenía pa ir al hospital, fíjate. Te puedo, pa que tú tengas elementos, decir lo de las 18 motorinas del descarte que sacaron del Cayo y vendieron en CIMEX a  7 000 CUC. A mí hasta me llamaron pa que viera una, y aquello era una falta de respeto. Supercaras y hecha leñas.

¿Entonces, el  problema se resuelve quitando las motos? A la gente que paga su gasolina especial, que tiene licencia, a la gente que compró eso porque permitieron que entraran por la Aduana, y porque no hay en qué moverse en este país, señor mío. Mira, yo no entiendo por qué no pueden inscribirlas en Tránsito y pagar en la ONAT y hacerlo todo legal…no entiendo cuál es el problema. ¿Usted me entiende periodista, no cree que resolvería algo, que ayudaría si escribe un trabajo sobre eso?, me pregunta, y por primera vez se queda en silencio.

Obviamente su pregunta no es retórica, el hombre− que me dice su nombre y sus apellidos y su dirección y su número de teléfono y promete llamarme para darme más elementos −, quiere que le anticipe mi historia, que le de la seguridad que él no tiene. Quiere no tener 100 000 pesos parqueados en su casa y andar a pie.

−Oiga, yo soy periodista. Solo periodista, le aclaro (y no sé si descifra el mensaje, pero sigo sin darle cupo a su interrupción).

−Probablemente, si escribo, sea cuando menos usted pueda andar en su moto. Además, un reportaje serio, trataría de intercambiar con varias partes: no sería solo hacerme eco del problema entrevistando a muchos “propietarios” , refiriéndome a los astronómicos precios de las tiendas que las venden o citar las leyes aduanales que prohíben esa importación, o cuestionar, incluso, la permisividad y la corrupción y la propia Ley.. Tendría que aludir a explicaciones que daría el MINIT y sobre ese tema no ha querido pronunciarse. Pero, además− y ahora le pregunto yo− ¿usted cree que las denuncias ayudarían, que mi periodismo podría terminar cambiando una Ley o bajando los precios de las tiendas o legalizando lo ilegal?

−Bueenooo…

Y por primera vez el hombre se queda sin palabras y yo avergonzada, inútil. Porque él había  venido  a mi casa con miedo, creyendo que yo podía quitárselo.

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3 comentarios en “La visita

  1. Katia, me da pena, me da tristeza ese relato, por la forma y el contenido, ¿ como la pasaron por la aduana, está preso quien dejo pasarla, por que castigar al hombre, quien finalmente es la victima?, el victimario tal vez siga trabajando y cometiendo las misma fechorías en la aduana, también siento pena porque sin darnos cuenta nos estamos acostumbrando tranquilamente a convivir con la indolencia y con la desidia ,y los villanos, de uno y otr https://lapupilainsomne.wordpress.com/2018/09/08/asalto-en-la-puntilla-hay-que-ir-mas-alla-por-iroel-sanchez/#comment-84940o bando, gozando la papeleta, y la carga para matar bribones no llega.

  2. No sé ni que decir..pero voy a decir. Tal vez mi historia no tenga nada queu ver conla de este hombre peropued eque s e relacione scon las medidas. Mi hija de 24 años, enfermera neonatóloga fue victima de un accidente frente al horpital. una señora que iba a alta velocidad choco a mi hija que ina en su bicicleta, por la espalda hace casi 2 años, eso ha traido como consecuencias que hoy esta de certidficado despues de vasrios dias de ingreso por una Neuritis post trauma y toma carbamazepina ademas de otros medicamentos analgesicos y la consiguiente interruopcionlaboral y daños fisicos y psicologico. No sabemos quien fue, no tenia chapa, no le prestó auxilio y nadie vio porque se fue a toda velocidad. Nunca volvió para saber de la suerte de aquella enfermera que hoy vive con limitraciones gracias al apuro de aquella motorina. Tal vez no tenga que ver con el artículo o tal vez si, pero de que deben poner regulaciones…y marcarlas con numeros de chapas, me parece justo, hoy sabriamos que motorina sin registro fue la que casi invalidó a mi hija y de hecho ami tambien.

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